Matemáticas sigue siendo un dolor de cabeza

¿Cuánto miden los catetos de un triángulo isósceles si la hipotenusa mide 10 cm? Si no sabe la respuesta, un alumno del secundario quizá tampoco pueda ayudarlo mucho.

Según un sondeo hecho por LA NACION en la Capital entre docentes y alumnos, de cara a los próximos exámenes de fin de año, matemáticas, biología, física e historia son las asignaturas que más reprueban los estudiantes del secundario. La lista comprende también lengua y geografía, especialmente en los colegios públicos, y química, en los establecimientos privados. Pero matemáticas, tranquila en su podio, lidera desde hace varios años la competencia.

En la ciudad, más de 16.000 alumnos de escuelas secundarias estatales repitieron de año en 2006 (el 16,2 por ciento de la población estudiantil), a los que se suman unos 4000 de colegios privados. Paradójicamente, el Ministerio de Educación porteño no tiene ningún informe que detalle cuáles son las materias que los alumnos más reprueban en el nivel medio, pese a que la Dirección General de Educación de Gestión Privada, que depende de ese organismo, les pide completar a los colegios un formulario que incluye esa pregunta.

Felipe Güemes tiene 17 años y está terminando el secundario en el colegio San Juan el Precursor, de San Isidro. “Si en otras materias son cinco de 21 los que reprueban, en matemáticas son 15”, afirmó Felipe.

A diferencia de otros años, en los que reprobó historia, esta vez se llevó biología. “Casi toda la clase fue desaprobada”, dijo. Y explicó que hay materias que le interesan pero que, a veces, la lectura se acumula.

“De 30 alumnos por curso, sólo cinco aprueban matemáticas. El problema es que los chicos no logran reunir lo simbólico con lo real”, dijo a LA NACION Rubén Camina, ex director de estudios y actual profesor del Colegio La Salle, en Riobamba 650. Y añade: “En todas las reuniones académicas aparece este tema. Los alumnos terminan preparados para la universidad, pero en el camino sufren terriblemente”.

Entender y estudiar

Para Ethel Wallace, rectora del Liceo N° 1 José Figueroa Alcorta (Santa Fe y Laprida), el rigor propio de cada asignatura hace que el tiempo de adaptación de los alumnos sea distinto. “El porcentaje de desaprobados en matemáticas supera el 40%. Algunos creen que porque la entienden no necesitan estudiar”, explicó.

“Sin duda, matemáticas en primer lugar”, sentenció Ana María Vázquez Ferro, rectora del Colegio Río de la Plata (Anchorena y Juncal), cuando se le preguntó por las asignaturas que los estudiantes más reprueban. “La comprensión abstracta es la menos común y la más difícil de adquirir”, observó.

Ante esta realidad, algunos colegios optan por reforzar de alguna manera la enseñanza de la asignatura. “Hicimos un plan de estudio para que la materia se trabajara en forma de espiral y así detectar dónde están los problemas”, explicó la coordinadora de matemáticas de las Escuelas Ort, Graciela Paso Viola.

“Los chicos dicen que les cuesta comprender lo que leen porque el vocabulario es difícil, antiguo. Prefieren que el profesor les lea porque así entienden más”, sostuvo Estela Gallego, vicerrectora del Colegio N° 5 Bartolomé Mitre (Valentín Gómez 3163). “Algunos no están dispuestos a hacer el esfuerzo que requieren ciertas materias. Se distraen, atienden situaciones múltiples y no se concentran en lo que hacen”, dijo Gallego, también profesora de matemática.

Y continuó: “Los chicos sólo estudian cuando tienen examen. La tarea de la casa no existe, no porque no se la demos, sino porque no la hacen”.

Para la vicerrectora, la escuela secundaria necesita tener doble escolaridad. “Los chicos me dicen que en sus casas no estudian porque están solos y nadie los controla o porque la casa es chica y no tienen dónde concentrarse. El 80% coincidió en que se quedaría estudiando en el colegio si hubiese un espacio para ello”, precisó.

Esfuerzo e inteligencia

Sobre el esfuerzo también se detuvo Silvia Thomas, rectora del Belgrano Day School (Juramento 3035). “Si me dan a elegir entre un chico muy inteligente y uno que se esfuerza mucho, elijo al segundo. Esa es mi experiencia”, sostuvo Thomas, para quien las materias científicas (biología, física, química) siempre suponen un poco más de dificultad.

En el Colegio Champagnat (Montevideo 1050), matemáticas y biología no preocupan tanto como física y química, pese al prejuicio de que siempre quedan pendientes las materias básicas, señaló el director de estudios, Cristián Pérez Centeno. “Notamos que los alumnos se ponen a estudiar en los períodos de examen. La aprobación de materias es cada vez más tardía y ya no durante el período regular de clases”, dijo. Según calculó, cerca del 50% de los alumnos aprueba regularmente en noviembre. Del resto, el 30% lo hace en diciembre y el 20%, en marzo.

En el Instituto San Martín de Tours (Figueroa Alcorta 3380), una de las asignaturas más complicadas es historia. “La forma de enseñar cambió. Antes era una repetición. Hoy se analiza y se relacionan causas y efectos”, dijo la rectora, Ana de Delucchi.

Para Vázquez Ferro, del Río de la Plata, el problema de historia es que los chicos hoy no leen.

Por Nathalie Kantt
De la Redacción de LA NACION

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