Una pelea en el Abasto pone al descubierto el mundo de los “floggers”

marzo 7, 2008

Cada miércoles, más de 2000 adolescentes que viven en la Capital se reúnen en el shopping del Abasto, situado en la avenida Corrientes y Agüero, congregados a través de Internet, para compartir experiencias y sacarse fotografías que luego suben a sus  fotologs.

Pero anteayer, pasadas las 18, la reunión terminó mal. Alrededor de 50 jóvenes, que según algunas versiones serían de Recoleta y Caballito, se enfrentaron entre ellos a golpes de puño y provocaron destrozos dentro y fuera del shopping.

Se trata de los floggers (así se llama a las personas que abren una cuenta en Fotolog), una nueva tribu urbana que comparte su pasión por subir y compartir fotos en Internet con otros usuarios.

A raíz de la trifulca, un agente de seguridad del shopping sufrió una herida en su tabique nasal, y una de las puertas del shopping quedó inutilizada. Algunos jóvenes aprovecharon el desconcierto reinante para robar celulares y asaltar las vidrieras de algunos comercios.

Fuentes policiales informaron a LA NACION que, al cierre de esta edición, no había detenidos, y que los agresores no pudieron ser identificados. “Lo único que tenemos es una denuncia por los destrozos”, informó la policía.

Un guardia de seguridad privada del shopping precisó a LA NACION que “la pelea se inició entre los mismos floggers , y que lo que motivó la pelea fue un problema de polleras y de popularidad entre dos grupos antagónicos”.

En efecto, esta nueva tribu urbana hace un culto de la fama y la popularidad.

El flogger Federico Valenti, que con certeras dosis de ironía sigue de cerca esta nueva tendencia, afirmó: “El fotolog permite a los adolescentes obtener popularidad de una manera muy simple y divertida. La mayoría de las fotos que suben son autorretratos; buscan verse lindos y tener aceptación con el sexo opuesto”.

Según Valenti, cuantas más firmas tenga un fotolog , mayor será su popularidad.

En efecto, en una recorrida virtual que realizó LA NACION por los fotologs pudo comprobar que el pedido: “agregame a favoritos” mina cada pantalla electrónica, como un deseo omnipresente de popularidad.

Es que cuantos más “amigos” tiene un fotolog, más gente lo conoce y, por ende, crece en popularidad para bien o para mal.

Los floggers , en general, cultivan una imagen andrógina, usan piercings, remeras con colores fluorescentes, ropa de la marca A.Y. Not Dead, pantalones “chupines” y flequillos peinados para el costado.

Maleducados

Claudio, un taxista de 47 años que para en la puerta del shopping, afirmó: “Vienen muchos padres, en automóviles caros, a traer a sus hijos a estas reuniones. Y si bien son chicos de familias adineradas, la verdad es que les falta educación. No puede ser que se peleen y hagan los destrozos que hicieron. La gente y los turistas que estaban dentro del shopping estaban muy asustados. Los padres tienen que dialogar más con sus hijos. No puede ser que Internet eduque a nuestros hijos”.

Un grupo de adolescentes que estaba ayer en el shopping, y que estaba al tanto de las reuniones de floggers , contó: “Dentro de los floggers hay subgrupos: hay unos chicos que se hacen llamar Los Cabezas, y que están en contra de los «chetos», y otros que son «chetos». Eso siempre genera problemas y enfrentamientos”.

Los floggers escuchan música pop, emo y electrónica. Sus grupos de cabecera son Miranda!, Belanova, My Chemical Romance, y las bandas retro que pasan canales de videoclips, como VH1.

Romina Díaz, una flogger que vive en Palermo, contó: “Preferimos juntarnos acá [en el shopping del Abasto], porque es más seguro, y podemos comer algo, escuchar música, comprar la ropa que nos gusta. Además, podemos bailar y sacar fotos”.

La polémica en torno a los floggers ya llegó a YouTube, donde hay decenas de videos que retratan los encuentros que los floggers realizaron en el shopping del Abasto. Las opiniones en favor y en contra se cuentan por centenares. Pese a todo, el próximo miércoles, los floggers estarán otra vez en el shopping, y los comerciantes temen que haya nuevos enfrentamientos.

Por Franco Ruiz
De la Redacción de LA NACION

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+ “Pasee beso” (12/08/2007)

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Una pelea en el Abasto pone al descubierto el mundo de los “floggers”

marzo 7, 2008

Cada miércoles, más de 2000 adolescentes que viven en la Capital se reúnen en el shopping del Abasto, situado en la avenida Corrientes y Agüero, congregados a través de Internet, para compartir experiencias y sacarse fotografías que luego suben a sus  fotologs.

Pero anteayer, pasadas las 18, la reunión terminó mal. Alrededor de 50 jóvenes, que según algunas versiones serían de Recoleta y Caballito, se enfrentaron entre ellos a golpes de puño y provocaron destrozos dentro y fuera del shopping.

Se trata de los floggers (así se llama a las personas que abren una cuenta en Fotolog), una nueva tribu urbana que comparte su pasión por subir y compartir fotos en Internet con otros usuarios.

A raíz de la trifulca, un agente de seguridad del shopping sufrió una herida en su tabique nasal, y una de las puertas del shopping quedó inutilizada. Algunos jóvenes aprovecharon el desconcierto reinante para robar celulares y asaltar las vidrieras de algunos comercios.

Fuentes policiales informaron a LA NACION que, al cierre de esta edición, no había detenidos, y que los agresores no pudieron ser identificados. “Lo único que tenemos es una denuncia por los destrozos”, informó la policía.

Un guardia de seguridad privada del shopping precisó a LA NACION que “la pelea se inició entre los mismos floggers , y que lo que motivó la pelea fue un problema de polleras y de popularidad entre dos grupos antagónicos”.

En efecto, esta nueva tribu urbana hace un culto de la fama y la popularidad.

El flogger Federico Valenti, que con certeras dosis de ironía sigue de cerca esta nueva tendencia, afirmó: “El fotolog permite a los adolescentes obtener popularidad de una manera muy simple y divertida. La mayoría de las fotos que suben son autorretratos; buscan verse lindos y tener aceptación con el sexo opuesto”.

Según Valenti, cuantas más firmas tenga un fotolog , mayor será su popularidad.

En efecto, en una recorrida virtual que realizó LA NACION por los fotologs pudo comprobar que el pedido: “agregame a favoritos” mina cada pantalla electrónica, como un deseo omnipresente de popularidad.

Es que cuantos más “amigos” tiene un fotolog, más gente lo conoce y, por ende, crece en popularidad para bien o para mal.

Los floggers , en general, cultivan una imagen andrógina, usan piercings, remeras con colores fluorescentes, ropa de la marca A.Y. Not Dead, pantalones “chupines” y flequillos peinados para el costado.

Maleducados

Claudio, un taxista de 47 años que para en la puerta del shopping, afirmó: “Vienen muchos padres, en automóviles caros, a traer a sus hijos a estas reuniones. Y si bien son chicos de familias adineradas, la verdad es que les falta educación. No puede ser que se peleen y hagan los destrozos que hicieron. La gente y los turistas que estaban dentro del shopping estaban muy asustados. Los padres tienen que dialogar más con sus hijos. No puede ser que Internet eduque a nuestros hijos”.

Un grupo de adolescentes que estaba ayer en el shopping, y que estaba al tanto de las reuniones de floggers , contó: “Dentro de los floggers hay subgrupos: hay unos chicos que se hacen llamar Los Cabezas, y que están en contra de los «chetos», y otros que son «chetos». Eso siempre genera problemas y enfrentamientos”.

Los floggers escuchan música pop, emo y electrónica. Sus grupos de cabecera son Miranda!, Belanova, My Chemical Romance, y las bandas retro que pasan canales de videoclips, como VH1.

Romina Díaz, una flogger que vive en Palermo, contó: “Preferimos juntarnos acá [en el shopping del Abasto], porque es más seguro, y podemos comer algo, escuchar música, comprar la ropa que nos gusta. Además, podemos bailar y sacar fotos”.

La polémica en torno a los floggers ya llegó a YouTube, donde hay decenas de videos que retratan los encuentros que los floggers realizaron en el shopping del Abasto. Las opiniones en favor y en contra se cuentan por centenares. Pese a todo, el próximo miércoles, los floggers estarán otra vez en el shopping, y los comerciantes temen que haya nuevos enfrentamientos.

Por Franco Ruiz
De la Redacción de LA NACION

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+ “Pasee beso” (12/08/2007)


Dos publicidades de gaseosa

febrero 26, 2008

1. El otro día, visitando el blog de Zim me encontré con esta publicidad de Paso De Los Toros, muy original por cierto:

2. Esta es la última publicidad de 7-UP, con una canción muy pegadiza:


Hacer ejercicio no disminuye los efectos del cigarrillo

febrero 14, 2008

¿Es de los que piensan que si transpira en el gimnasio dos veces por semana o sale a trotar en la plaza controlará los daños que produce el cigarrillo? Entonces debe saber que la actividad física, sumada al tabaquismo, no sólo no le dará resultado, sino que puede poner en riesgo su corazón y sus pulmones.

“Es preocupante la falta de información [al respecto] que tienen las personas que fuman y hacen deporte o algún tipo de ejercicio físico en forma cotidiana. Ignoran por completo que el monóxido de carbono, presente en el humo del cigarrillo, los expone a daños inmediatos o a muy corto plazo”, aseguró el doctor Reynaldo Smith, director del Programa Antitabaco Respire del Hospital Británico.

La lista de problemas de rápida aparición que provocan durante el ejercicio físico los residuos de ese gas venenoso en el organismo incluye desde broncoespasmos y falta de oxigenación suficiente de los tejidos hasta la aceleración exagerada y peligrosa de los latidos cardíacos y la respiración para la actividad que se realiza. Sucede que entre los efectos del monóxido de carbono está el de restarles a los glóbulos rojos el 15% de su capacidad de transportar oxígeno por el organismo.

“Esto puede lesionar el corazón y el sistema circulatorio, y es un factor causal del aumento del riesgo de enfermedad coronaria en los fumadores”, afirma la doctora Perla David Gálvez, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en una investigación sobre las consecuencias fisiológicas del tabaquismo realizada para la Sociedad Iberoamericana de Información Científica.

Para el doctor César Di Giano, presidente de la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), la utilidad del ejercicio para reducir los efectos nocivos del tabaquismo es uno más de los “falsos conceptos” de origen desconocido que se instalan en la sociedad, porque “carecemos de normas claras de salud pública que preserven nuestra salud”. La Argentina no ratificó aún el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco.

“Fumar es uno de los diez factores de riesgo cardiovascular, pero hacer ejercicio no hará que disminuyan sus efectos sobre la salud. Para eso, hay que dejar de fumar y hacerse los estudios indicados -precisó Di Giano-. Este tipo de falsas asociaciones no hacen más que confundir a la población y reforzar la adicción.”

Peligrosa relación

Tres estudios que suelen citar los especialistas que investigan sobre la actividad física y el tabaquismo demuestran que el tabaquismo y la actividad física establecen, por varios motivos, una peligrosa relación.

Por un lado, un equipo de neumonólogos del Departamento de Investigación en Tabaquismo y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica del Instituto Nacional de Enfermedades Repiratorias de México estudió el rendimiento de los 680 corredores de la IV Carrera contra el Tabaco. Allí, los investigadores comprobaron que los fumadores y los ex fumadores demoraban más tiempo que los no fumadores en recorrer cada uno de los diez kilómetros de la competencia. Mientras que los primeros tardaban 5,75 minutos y los ex fumadores 5,15 minutos, los no fumadores necesitaron 5,02 minutos.

“Estos resultados también permiten afirmar que si un deportista deja de fumar, su rendimiento será significativamente mejor que el de los actuales fumadores”, escriben los autores, a favor de la necesidad de promover la cesación tabáquica entre los aficionados a la actividad física.

Los otros dos estudios llegaron a varias conclusiones: cuantos más cigarrillos se consumen por día, más bajo es el rendimiento físico; el tabaquismo comienza a reducir la capacidad de hacer ejercicio a partir de los 6 meses de haber iniciado la adicción; fumar 15 cigarrillos en 3 horas disminuye el consumo máximo de oxígeno y la capacidad máxima anaeróbica durante el esfuerzo.

Todos estos cambios alteran la función cardiovascular, aumentan la presión sanguínea, desequilibran la distribución de oxígeno en el organismo y alteran la ventilación y la circulación de la sangre en los pulmones. Según los especialistas, la mayoría de estas alteraciones se deben a la acción del monóxido de carbono y la nicotina.

“Al principio puede ser que el fumador sienta que recupera más capacidad cardiorrespiratoria que cuando era sedentario -dijo Smith-. Se va a sentir bien, pero solamente por un tiempo, y luego decaerá nuevamente porque la actividad física regular no borra las consecuencias de la adicción. De un día para el otro volverá a tener los síntomas de quien fuma y nunca hizo ejercicio.”

Los especialistas consultados coincidieron en que los fumadores “deben comprender” que hacer actividad física “no contrarresta, frena ni mejora” la capacidad cardiorrespiratoria cuando se realizan los exámenes clínicos de fuerza y resistencia. “En los fumadores, el ejercicio no actúa como un remedio de la adicción. Tienen que abandonarla primero y consultar al médico para saber qué actividad pueden hacer”, insistió Smith, a cargo también del sitio del programa Respire en Internet ( www.respireonline.com ).

Fuente:  LANACION.com


Nuevos riesgos urbanos: el “peatón tecnológico”

febrero 11, 2008

El nombre Sean Weber poco dice a un lector común. Sin embargo, su muerte constituye el caso extremo de un nuevo fenómeno que preocupa cada vez más a las autoridades de algunas de las ciudades más pobladas del planeta: el peatón tecnológico, esa persona que camina por las calles conectada al mundo pero, paradójicamente, aislada del entorno que la rodea, al punto de convertirse en un verdadero peligro.

Weber era un joven norteamericano de 23 años que hace un año murió atropellado por un auto en el distrito neoyorquino de Brooklyn. Según trascendió, otro peatón que circulaba por la zona intentó advertirle, a los gritos, que un vehículo se aproximaba, pero Weber no lo oyó; estaba inmerso en la música de su iPod.

Su caso no es único. Entre septiembre de 2006 y enero de 2007, por lo menos otras dos personas murieron en Brooklyn por cruzar la calle distraídas por el uso de un aparato electrónico.

Estos casos llevaron al senador demócrata Carl Kruger a presentar, en febrero de 2007, un proyecto de ley que proponía multar con 100 dólares a todos aquellos peatones y ciclistas que cruzaran las calles de Nueva York utilizando un reproductor de MP3, un celular, una agenda electrónica o un videojuego.

“El gobierno tiene la obligación de proteger a la ciudadanía”, alegaba en ese entonces Kruger para justificar su propuesta. “Estos dispositivos electrónicos no sólo son endémicos, sino que además están creando una importante crisis de seguridad pública. Lo que está sucediendo es que cuando la gente presta atención a su iPod, Blackberry, celular o videojuego camina contra ómnibus o autos”, explicaba.

La propuesta, considerada excesiva por sus críticos, no prosperó. Pero el debate en torno al “peatón tecnológico” y los peligros que éste conlleva se instaló con fuerza no sólo en Estados Unidos, sino también en varios países del mundo.

El foco pasó así del riesgo del uso del celular entre los conductores al riesgo del uso de los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos en peatones y ciclistas.

El problema de estos aparatos tecnológicos en la vía pública es que distraen a quienes los usan. Y, según coinciden expertos en seguridad vial, la falta de atención es un factor de riesgo muy alto. El peligro potencial, de hecho, ya quedó plasmado en una ley en Croacia, donde quienes son sorprendidos caminando con el celular en uso son multados.

En el resto de los países, en tanto, la norma no ha sido prohibir sino advertir, y con tal fin se realizaron campañas para alertar al peatón sobre cómo preservar su vida y la de los demás.

En Australia, por ejemplo, la policía lanzó, hace unas semanas, una campaña en la vía pública para advertir a los jóvenes sobre el riesgo de cruzar la calle escuchando música: “Mira los autos cuando uses auriculares”, se leía en los afiches que empapelaron Sydney.

Según explicaron autoridades policiales, lo que motivó el lanzamiento de esta campaña fue el alarmante aumento de muertes de jóvenes atropellados por cruzar la calle mientras escuchaban sus MP3.

También en Londres se llevaron adelante campañas de este tipo, mientras que en España el tema ha empezado ha preocupar a los especialistas en seguridad vial.

Los peatones que caminan con la cabeza gacha mandando mensajes de texto por sus celulares o aquellos que caminan escuchando música con sus auriculares tienen “entre un 30 y un 40 por ciento más riesgo de sufrir un accidente”, indicó el presidente de la Fundación Española de la Seguridad Vial, Luis Montero.

Para el experto, además, el uso del celular es más peligroso que el de un reproductor de música, “porque hablar con otras personas supone un esfuerzo cognitivo, y ello afecta la observación del resto de las circunstancias”. El aparente menor riesgo de un MP3, sin embargo, se incrementa porque “si bien sólo es necesario un esfuerzo receptivo -explica Montero- el tiempo de su utilización es mayor”.

Por Adriana M. Riva
De la Redacción de LA NACION


Nuevos riesgos urbanos: el “peatón tecnológico”

febrero 11, 2008

El nombre Sean Weber poco dice a un lector común. Sin embargo, su muerte constituye el caso extremo de un nuevo fenómeno que preocupa cada vez más a las autoridades de algunas de las ciudades más pobladas del planeta: el peatón tecnológico, esa persona que camina por las calles conectada al mundo pero, paradójicamente, aislada del entorno que la rodea, al punto de convertirse en un verdadero peligro.

Weber era un joven norteamericano de 23 años que hace un año murió atropellado por un auto en el distrito neoyorquino de Brooklyn. Según trascendió, otro peatón que circulaba por la zona intentó advertirle, a los gritos, que un vehículo se aproximaba, pero Weber no lo oyó; estaba inmerso en la música de su iPod.

Su caso no es único. Entre septiembre de 2006 y enero de 2007, por lo menos otras dos personas murieron en Brooklyn por cruzar la calle distraídas por el uso de un aparato electrónico.

Estos casos llevaron al senador demócrata Carl Kruger a presentar, en febrero de 2007, un proyecto de ley que proponía multar con 100 dólares a todos aquellos peatones y ciclistas que cruzaran las calles de Nueva York utilizando un reproductor de MP3, un celular, una agenda electrónica o un videojuego.

“El gobierno tiene la obligación de proteger a la ciudadanía”, alegaba en ese entonces Kruger para justificar su propuesta. “Estos dispositivos electrónicos no sólo son endémicos, sino que además están creando una importante crisis de seguridad pública. Lo que está sucediendo es que cuando la gente presta atención a su iPod, Blackberry, celular o videojuego camina contra ómnibus o autos”, explicaba.

La propuesta, considerada excesiva por sus críticos, no prosperó. Pero el debate en torno al “peatón tecnológico” y los peligros que éste conlleva se instaló con fuerza no sólo en Estados Unidos, sino también en varios países del mundo.

El foco pasó así del riesgo del uso del celular entre los conductores al riesgo del uso de los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos en peatones y ciclistas.

El problema de estos aparatos tecnológicos en la vía pública es que distraen a quienes los usan. Y, según coinciden expertos en seguridad vial, la falta de atención es un factor de riesgo muy alto. El peligro potencial, de hecho, ya quedó plasmado en una ley en Croacia, donde quienes son sorprendidos caminando con el celular en uso son multados.

En el resto de los países, en tanto, la norma no ha sido prohibir sino advertir, y con tal fin se realizaron campañas para alertar al peatón sobre cómo preservar su vida y la de los demás.

En Australia, por ejemplo, la policía lanzó, hace unas semanas, una campaña en la vía pública para advertir a los jóvenes sobre el riesgo de cruzar la calle escuchando música: “Mira los autos cuando uses auriculares”, se leía en los afiches que empapelaron Sydney.

Según explicaron autoridades policiales, lo que motivó el lanzamiento de esta campaña fue el alarmante aumento de muertes de jóvenes atropellados por cruzar la calle mientras escuchaban sus MP3.

También en Londres se llevaron adelante campañas de este tipo, mientras que en España el tema ha empezado ha preocupar a los especialistas en seguridad vial.

Los peatones que caminan con la cabeza gacha mandando mensajes de texto por sus celulares o aquellos que caminan escuchando música con sus auriculares tienen “entre un 30 y un 40 por ciento más riesgo de sufrir un accidente”, indicó el presidente de la Fundación Española de la Seguridad Vial, Luis Montero.

Para el experto, además, el uso del celular es más peligroso que el de un reproductor de música, “porque hablar con otras personas supone un esfuerzo cognitivo, y ello afecta la observación del resto de las circunstancias”. El aparente menor riesgo de un MP3, sin embargo, se incrementa porque “si bien sólo es necesario un esfuerzo receptivo -explica Montero- el tiempo de su utilización es mayor”.

Por Adriana M. Riva
De la Redacción de LA NACION


De matemáticas y comienzo de año lectivo.

febrero 10, 2008

(escrito originalmente en mi fotolog)

Y así, de un momento para otro terminan las vacaciones y otra vez hay que volver a repasar esos temas que alguna vez sabíamos a la perfección pero que nos los olvidamos en el camino.

Por ejemplo:
“Restringir el dominio y la imagen de una función para que resulte biyectiva.”

Yo me acuerdo que sabía cómo hacer eso (de hecho, aprobé el integrador). Pero ahora me lo olvidé, y veo el ejercicio resuelto pero no me acuerdo como repetirlo. No es feo cuando pasa eso?

No son feas las matemáticas?

Las matemáticas no tienen utilidad alguna más que hacerme la vida imposible (a mí y un par más). Pero en cuanto apruebe este final ya no tengo más matemáticas en toda la carrera, lo cual será un alivio (si eventualmente apruebo, que espero hacerlo). Esto me recuerda la razón por la que cambié de carrera: demasiadas exactas.

En un rato tengo que darle la última revisada al ingreso del Traductorado a Distancia. Sinceramente no sé como voy a hacer para poder llevar adelante dos carreras en simultáneo, pero estoy confiado de que algo bueno va a salir (o eso espero).

Por el momento, sólo queda ocuparme del final de matemática y otros dos más que me quedaron pendientes desde diciembre.