Usaban carne de perro para hacer empanadas

abril 9, 2008

Una pizzería de Ituzaingó fue clausurada cuando inspectores sanitarios encontraron en un freezer los cuerpos de dos perros, con los que supuestamente rellenaban empanadas, informaron fuentes municipales.
El hecho ocurrió este fin de semana en el barrio 9 de Septiembre de Ituzaingó, donde inspectores municipales realizaban un operativo de control y en la pizzería “French”, ubicada en Thorne 1461, hallaron en un freezer “dos perros muertos sin su cabeza y con el pelaje, que presuntamente utilizaban para rellenar las empanadas”.
Durante el operativo los inspectores observaron además la falta de higiene en todo el local, techos con humedad, cables sueltos, un matafuego descargado y los alimentos cocidos mezclados con los crudos, informó la Municipalidad a través de un comunicado.
Cuando los inspectores revisaron los tres freezers que se encontraban en el lugar, hallaron en uno muzzarella, jamón y pollos, en otro pollos envasados y pollos con plumas, mientras que en el tercero encontraron los cadáveres de los perros, junto a dos hormas de jamón y bandejas de muzzarella.
La clausura de la pizzería, cuyo titular fue identificado como Carlos Moren, fue concretada por el Juzgado de Faltas municipal.

El Juzgado de Faltas ordenó también secuestrar dos unidades de chivitos, carne en mal estado, pollos, achuras y muzzarellas, además de pollos sin pelar de entre 25 y 30 kilos, para proceder a su inmediata destrucción ya que ninguna presenta fecha de elaboración o vencimiento, ni numeración de lote, precisó el comunicado del municipio.

El Gobierno Municipal también le labró un acta en el lugar por arrojar aguas servidas a la vía pública, ya que los dueños de la pizzería tiraban agua con grasa y jabón al conducto pluvial de la calle.
El Juzgado de Faltas y la Dirección de Legales de Morón labraron las actuaciones, que serán elevadas a la fiscalía descentralizada de Ituzaingó en turno, que depende del Departamento Judicial de Morón, ya que el titular del comercio había incurrido en los delitos de maltrato de animales y atentado a la salubridad pública.

Fuente: MinutoUno


La verdad de la milanesa.. napolitana

febrero 2, 2008

Buscando diferentes recetas simples para cocinar (porque soy un principiante en la cocina aún), me crucé con esta historia de la milanesa a la napolitana. Me pareció interesante compartirla.

Son muchos los que creen que este plato procede de Italia, debido a que su nombre parece evocar las ciudades de Milán y Nápoles. Pero no. La famosa milanesa a la napolitana, hija del azar, es tan Argentina como alambre de púa, la lapicera o el registro de las huellas dactilares

El cliente llegaba a un restaurante ubicado frente al Luna Park apenas pasada la medianoche y pedía una milanesa. El mozo lo atendía –el mismo siempre cumplía la comanda con la cordialidad acostumbrada, sin hacerle notar que ya había anticipado la orden a la cocina con sólo verlo llegar. La escena se repetía, allá por los años 50, noche tras noche sin mayores sobresaltos hasta que un imprevisto modificó la secuencia y dio un giro sabroso a la historia de la milanesa.

Cierta noche el habitual comensal llegó más tarde de lo que acostumbraba, hizo su pedido y se entretuvo desmigajando un pancito. Un asistente, mas voluntarioso que hábil, tomó el lugar del cocinero que ya había concluido su servicio, con tan mala suerte que pasó de punto la fritura de la única milanesa disponible en el restaurante. Medio asustado y con ánimo de encontrar una solución rápida al asunto, consultó a don José Napoli, el dueño, quien le respondió: “No te preocupes lo vamos a arreglar. Tapa la milanesa con jamón, queso, salsa de tomate y luego la gratinás.”

Mientras el asistente ponía esmero en disfrazar la milanesa en la cocina, don José en el salón, se acercó al cliente y lo predispuso a probar algo nuevo y especial. En minutos el mozo llegó a la mesa con la fuente humeante, que provocó un placer inmediato en el comensal.

Así en tanto lo veía devorar su más reciente creación, Napoli se sentó en una de las mesas libres con el menú original, que por entonces se reproducía con gel en letras azules, y agregó al final de la lista, de puño y letra el nombre de su creación: Milanesa a la Napoli.

Con el tiempo, y esa habilidad que tiene la lengua para esculpir nuevas palabras, el plato fue rebautizado como “ milanesa a la napolitana”, se hizo popular y todavía hoy sigue presente en la carta de los bodegones bohemios y no tanto, en los restaurantes porteños y en los bares que ofrecen minutas.

Para Dereck Foster, titular de la cátedra de Alimentos y Bebidas de la Escuela de Turismo de la Universidad Del Salvador, que nos brindó la historia, el nombre desvirtúa el origen del plato, y sugiere una procedencia equivocada. Las palabras Milán y Nápoli presentes en el nombre remiten a muchos a considerar este hito de la cocina porteña como a un plato de procedencia italiano. Pero la verdad de la milanesa es otra.

¿A quién se le ocurre, además, que Milán y Nápoles –enemigos declarados en guerra cultural y económica que dividía al norte rico y al sur menos desarrollado de Italia-podrían prescindir de sus diferencias- para confraternizar en un plato….? Sólo a don José . A don José Napoli.

Fuente