“Emos”, la tribu de adolescentes tristes

marzo 9, 2008

Todos los sábados, pasadas las 16, cientos de adolescentes vestidos de negro, con sus ojos maquillados, los flequillos en el ojo y la mirada triste, pueblan las inmediaciones de la plaza Rodríguez Peña, situada en la calle Rodríguez Peña entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, frente al Ministerio de Cultura y Educación.

Se trata de una nueva e inquietante tribu urbana, los “emos” (abreviatura de emotional , en inglés), que cuenta con cultores en todo el mundo y que cada día gana nuevos adeptos en la Capital.

Debido a sus estrafalarios peinados y su andar afeminado, los “emos” muchas veces son comparados con los “metrosexuales” (hombres que cuidan mucho su estética, y terminan brindando un aspecto femenino).

Nahuel, un “emo” que ayer estaba en la plaza Rodríguez Peña, contó: “Todos los sábados hay peleas entre las distintas tribus. A nosotros siempre nos buscan para pegarnos por nuestro aspecto, un poco afeminado”.

En general, los “emos” son muy delgados y se dejan el pelo largo, para ocultar sus rostros. “Usamos los cabellos en el ojo para mostrar que una parte de la sociedad nos da vergüenza. No queremos que esa parte de la sociedad, que no nos gusta, nos vea”, afirmó Matías.

“No queremos cambiar el mundo; sabemos que eso no tiene sentido”, aclaró otro “emo”.

Los “emos” se definen como personas sensibles. El mundo que los rodea no los comprende y, quizá por eso, tienden a victimizarse. Frases como “la gente nos discrimina” o “¿Por qué me dejaste?” son frecuentes entre los “emos”.

El psicólogo Miguel Espeche explicó a LA NACION: “Expresar un estado del alma, y hacerlo de manera compartida es mejor que corroerse en soledad y estallar en patologías graves. A la vez, lo que se expresa, como en el caso de los grupos de jovencitos que juegan con rituales extraños a los ojos de lo normal, puede ser muy triste y dar cuenta de una imagen de una gran desolación, rabia o un gran miedo”.

La mayoría de los “emos” consultados por LA NACION admitieron que se llevan muy mal con sus padres y que casi no tienen diálogo con ellos. “Ellos no nos entienden”, dicen.

En este sentido, Espeche alertó: “Los padres tienen que ser capaces de ofrecerles a sus hijos un lugar en el mundo con algo más de luz que el que estos muchachos sienten tener para ellos”.

Los “emos” escuchan grupos musicales como My Chemical Romance, Panic! at the Disco y 30 Seconds to Mars, que centran sus canciones en sentimientos como el amor, el odio y la desilusión. Estos grupos son fuertemente impulsados por MTV.

En un principio, el emo-core fue un subgénero musical que nació en los 80 en Washington DC, como un desprendimiento del punk. Los grupos pioneros fueron Rites of Spring, Embrace y Gray Matter, entre otros. Sin embargo, los grupos que hoy se conocen como “emos” tienen poco que ver con aquellos ignotos pioneros.

Autoflagelación

Existen “emos” que, entre otras prácticas oscuras, se cortan la piel como sinónimo de descontento con el mundo que los rodea y fantasean con el suicidio.

Algunas parejas de “emos” se cortan el cuerpo para llevar las mismas marcas, como símbolo de fraternidad, lo cual constituye, en tiempos del VIH/sida, un riesgo para su salud.

Hasta suben videos a Internet donde aparecen cortándose los brazos. De hecho, en You Tube se cuentan por decenas los videoclips donde jóvenes “emo” se cortan los brazos.

“Hay muchos “emos” que se cortan los brazos para expresar el dolor que llevan adentro”, indicó Sebastián, un integrante de la tribu de 16 años.

Usan piercings, tatuajes y, a diferencia de los “góticos”, suelen romper con la monotonía de la ropa oscura a través de alguna prenda o accesorio fluo.

Diferencias

Por un lado están los “emos” que manifestan que lo suyo es genuino. Del otro lado, están los que son tildados peyorativamente de “posers” (calificativo negativo que alude a los “emos” que son “pura pose”).

Los “emos” sienten un aprecio especial por las películas de Tim Burton, sobre todo por El extraño mundo de Jack .

La disco predilecta de los “emos” es Alternativa, en el centro porteño. Allí suelen bailar en círculo, turnándose para pasar al centro. Bailan moviendo sus brazos y piernas, como en una lucha cuerpo a cuerpo.

Los “emos” suelen irradiar, mientras bailan, un grito estremecedor, conocido como “scream”. Se supone que el grito de los “emos” encarna un profundo dolor.

Por Franco Ruiz
De la Redacción de LA NACION

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“Emos”, la tribu de adolescentes tristes

marzo 9, 2008

Todos los sábados, pasadas las 16, cientos de adolescentes vestidos de negro, con sus ojos maquillados, los flequillos en el ojo y la mirada triste, pueblan las inmediaciones de la plaza Rodríguez Peña, situada en la calle Rodríguez Peña entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, frente al Ministerio de Cultura y Educación.

Se trata de una nueva e inquietante tribu urbana, los “emos” (abreviatura de emotional , en inglés), que cuenta con cultores en todo el mundo y que cada día gana nuevos adeptos en la Capital.

Debido a sus estrafalarios peinados y su andar afeminado, los “emos” muchas veces son comparados con los “metrosexuales” (hombres que cuidan mucho su estética, y terminan brindando un aspecto femenino).

Nahuel, un “emo” que ayer estaba en la plaza Rodríguez Peña, contó: “Todos los sábados hay peleas entre las distintas tribus. A nosotros siempre nos buscan para pegarnos por nuestro aspecto, un poco afeminado”.

En general, los “emos” son muy delgados y se dejan el pelo largo, para ocultar sus rostros. “Usamos los cabellos en el ojo para mostrar que una parte de la sociedad nos da vergüenza. No queremos que esa parte de la sociedad, que no nos gusta, nos vea”, afirmó Matías.

“No queremos cambiar el mundo; sabemos que eso no tiene sentido”, aclaró otro “emo”.

Los “emos” se definen como personas sensibles. El mundo que los rodea no los comprende y, quizá por eso, tienden a victimizarse. Frases como “la gente nos discrimina” o “¿Por qué me dejaste?” son frecuentes entre los “emos”.

El psicólogo Miguel Espeche explicó a LA NACION: “Expresar un estado del alma, y hacerlo de manera compartida es mejor que corroerse en soledad y estallar en patologías graves. A la vez, lo que se expresa, como en el caso de los grupos de jovencitos que juegan con rituales extraños a los ojos de lo normal, puede ser muy triste y dar cuenta de una imagen de una gran desolación, rabia o un gran miedo”.

La mayoría de los “emos” consultados por LA NACION admitieron que se llevan muy mal con sus padres y que casi no tienen diálogo con ellos. “Ellos no nos entienden”, dicen.

En este sentido, Espeche alertó: “Los padres tienen que ser capaces de ofrecerles a sus hijos un lugar en el mundo con algo más de luz que el que estos muchachos sienten tener para ellos”.

Los “emos” escuchan grupos musicales como My Chemical Romance, Panic! at the Disco y 30 Seconds to Mars, que centran sus canciones en sentimientos como el amor, el odio y la desilusión. Estos grupos son fuertemente impulsados por MTV.

En un principio, el emo-core fue un subgénero musical que nació en los 80 en Washington DC, como un desprendimiento del punk. Los grupos pioneros fueron Rites of Spring, Embrace y Gray Matter, entre otros. Sin embargo, los grupos que hoy se conocen como “emos” tienen poco que ver con aquellos ignotos pioneros.

Autoflagelación

Existen “emos” que, entre otras prácticas oscuras, se cortan la piel como sinónimo de descontento con el mundo que los rodea y fantasean con el suicidio.

Algunas parejas de “emos” se cortan el cuerpo para llevar las mismas marcas, como símbolo de fraternidad, lo cual constituye, en tiempos del VIH/sida, un riesgo para su salud.

Hasta suben videos a Internet donde aparecen cortándose los brazos. De hecho, en You Tube se cuentan por decenas los videoclips donde jóvenes “emo” se cortan los brazos.

“Hay muchos “emos” que se cortan los brazos para expresar el dolor que llevan adentro”, indicó Sebastián, un integrante de la tribu de 16 años.

Usan piercings, tatuajes y, a diferencia de los “góticos”, suelen romper con la monotonía de la ropa oscura a través de alguna prenda o accesorio fluo.

Diferencias

Por un lado están los “emos” que manifestan que lo suyo es genuino. Del otro lado, están los que son tildados peyorativamente de “posers” (calificativo negativo que alude a los “emos” que son “pura pose”).

Los “emos” sienten un aprecio especial por las películas de Tim Burton, sobre todo por El extraño mundo de Jack .

La disco predilecta de los “emos” es Alternativa, en el centro porteño. Allí suelen bailar en círculo, turnándose para pasar al centro. Bailan moviendo sus brazos y piernas, como en una lucha cuerpo a cuerpo.

Los “emos” suelen irradiar, mientras bailan, un grito estremecedor, conocido como “scream”. Se supone que el grito de los “emos” encarna un profundo dolor.

Por Franco Ruiz
De la Redacción de LA NACION


Una pelea en el Abasto pone al descubierto el mundo de los “floggers”

marzo 7, 2008

Cada miércoles, más de 2000 adolescentes que viven en la Capital se reúnen en el shopping del Abasto, situado en la avenida Corrientes y Agüero, congregados a través de Internet, para compartir experiencias y sacarse fotografías que luego suben a sus  fotologs.

Pero anteayer, pasadas las 18, la reunión terminó mal. Alrededor de 50 jóvenes, que según algunas versiones serían de Recoleta y Caballito, se enfrentaron entre ellos a golpes de puño y provocaron destrozos dentro y fuera del shopping.

Se trata de los floggers (así se llama a las personas que abren una cuenta en Fotolog), una nueva tribu urbana que comparte su pasión por subir y compartir fotos en Internet con otros usuarios.

A raíz de la trifulca, un agente de seguridad del shopping sufrió una herida en su tabique nasal, y una de las puertas del shopping quedó inutilizada. Algunos jóvenes aprovecharon el desconcierto reinante para robar celulares y asaltar las vidrieras de algunos comercios.

Fuentes policiales informaron a LA NACION que, al cierre de esta edición, no había detenidos, y que los agresores no pudieron ser identificados. “Lo único que tenemos es una denuncia por los destrozos”, informó la policía.

Un guardia de seguridad privada del shopping precisó a LA NACION que “la pelea se inició entre los mismos floggers , y que lo que motivó la pelea fue un problema de polleras y de popularidad entre dos grupos antagónicos”.

En efecto, esta nueva tribu urbana hace un culto de la fama y la popularidad.

El flogger Federico Valenti, que con certeras dosis de ironía sigue de cerca esta nueva tendencia, afirmó: “El fotolog permite a los adolescentes obtener popularidad de una manera muy simple y divertida. La mayoría de las fotos que suben son autorretratos; buscan verse lindos y tener aceptación con el sexo opuesto”.

Según Valenti, cuantas más firmas tenga un fotolog , mayor será su popularidad.

En efecto, en una recorrida virtual que realizó LA NACION por los fotologs pudo comprobar que el pedido: “agregame a favoritos” mina cada pantalla electrónica, como un deseo omnipresente de popularidad.

Es que cuantos más “amigos” tiene un fotolog, más gente lo conoce y, por ende, crece en popularidad para bien o para mal.

Los floggers , en general, cultivan una imagen andrógina, usan piercings, remeras con colores fluorescentes, ropa de la marca A.Y. Not Dead, pantalones “chupines” y flequillos peinados para el costado.

Maleducados

Claudio, un taxista de 47 años que para en la puerta del shopping, afirmó: “Vienen muchos padres, en automóviles caros, a traer a sus hijos a estas reuniones. Y si bien son chicos de familias adineradas, la verdad es que les falta educación. No puede ser que se peleen y hagan los destrozos que hicieron. La gente y los turistas que estaban dentro del shopping estaban muy asustados. Los padres tienen que dialogar más con sus hijos. No puede ser que Internet eduque a nuestros hijos”.

Un grupo de adolescentes que estaba ayer en el shopping, y que estaba al tanto de las reuniones de floggers , contó: “Dentro de los floggers hay subgrupos: hay unos chicos que se hacen llamar Los Cabezas, y que están en contra de los «chetos», y otros que son «chetos». Eso siempre genera problemas y enfrentamientos”.

Los floggers escuchan música pop, emo y electrónica. Sus grupos de cabecera son Miranda!, Belanova, My Chemical Romance, y las bandas retro que pasan canales de videoclips, como VH1.

Romina Díaz, una flogger que vive en Palermo, contó: “Preferimos juntarnos acá [en el shopping del Abasto], porque es más seguro, y podemos comer algo, escuchar música, comprar la ropa que nos gusta. Además, podemos bailar y sacar fotos”.

La polémica en torno a los floggers ya llegó a YouTube, donde hay decenas de videos que retratan los encuentros que los floggers realizaron en el shopping del Abasto. Las opiniones en favor y en contra se cuentan por centenares. Pese a todo, el próximo miércoles, los floggers estarán otra vez en el shopping, y los comerciantes temen que haya nuevos enfrentamientos.

Por Franco Ruiz
De la Redacción de LA NACION

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+ “Pasee beso” (12/08/2007)


Una pelea en el Abasto pone al descubierto el mundo de los “floggers”

marzo 7, 2008

Cada miércoles, más de 2000 adolescentes que viven en la Capital se reúnen en el shopping del Abasto, situado en la avenida Corrientes y Agüero, congregados a través de Internet, para compartir experiencias y sacarse fotografías que luego suben a sus  fotologs.

Pero anteayer, pasadas las 18, la reunión terminó mal. Alrededor de 50 jóvenes, que según algunas versiones serían de Recoleta y Caballito, se enfrentaron entre ellos a golpes de puño y provocaron destrozos dentro y fuera del shopping.

Se trata de los floggers (así se llama a las personas que abren una cuenta en Fotolog), una nueva tribu urbana que comparte su pasión por subir y compartir fotos en Internet con otros usuarios.

A raíz de la trifulca, un agente de seguridad del shopping sufrió una herida en su tabique nasal, y una de las puertas del shopping quedó inutilizada. Algunos jóvenes aprovecharon el desconcierto reinante para robar celulares y asaltar las vidrieras de algunos comercios.

Fuentes policiales informaron a LA NACION que, al cierre de esta edición, no había detenidos, y que los agresores no pudieron ser identificados. “Lo único que tenemos es una denuncia por los destrozos”, informó la policía.

Un guardia de seguridad privada del shopping precisó a LA NACION que “la pelea se inició entre los mismos floggers , y que lo que motivó la pelea fue un problema de polleras y de popularidad entre dos grupos antagónicos”.

En efecto, esta nueva tribu urbana hace un culto de la fama y la popularidad.

El flogger Federico Valenti, que con certeras dosis de ironía sigue de cerca esta nueva tendencia, afirmó: “El fotolog permite a los adolescentes obtener popularidad de una manera muy simple y divertida. La mayoría de las fotos que suben son autorretratos; buscan verse lindos y tener aceptación con el sexo opuesto”.

Según Valenti, cuantas más firmas tenga un fotolog , mayor será su popularidad.

En efecto, en una recorrida virtual que realizó LA NACION por los fotologs pudo comprobar que el pedido: “agregame a favoritos” mina cada pantalla electrónica, como un deseo omnipresente de popularidad.

Es que cuantos más “amigos” tiene un fotolog, más gente lo conoce y, por ende, crece en popularidad para bien o para mal.

Los floggers , en general, cultivan una imagen andrógina, usan piercings, remeras con colores fluorescentes, ropa de la marca A.Y. Not Dead, pantalones “chupines” y flequillos peinados para el costado.

Maleducados

Claudio, un taxista de 47 años que para en la puerta del shopping, afirmó: “Vienen muchos padres, en automóviles caros, a traer a sus hijos a estas reuniones. Y si bien son chicos de familias adineradas, la verdad es que les falta educación. No puede ser que se peleen y hagan los destrozos que hicieron. La gente y los turistas que estaban dentro del shopping estaban muy asustados. Los padres tienen que dialogar más con sus hijos. No puede ser que Internet eduque a nuestros hijos”.

Un grupo de adolescentes que estaba ayer en el shopping, y que estaba al tanto de las reuniones de floggers , contó: “Dentro de los floggers hay subgrupos: hay unos chicos que se hacen llamar Los Cabezas, y que están en contra de los «chetos», y otros que son «chetos». Eso siempre genera problemas y enfrentamientos”.

Los floggers escuchan música pop, emo y electrónica. Sus grupos de cabecera son Miranda!, Belanova, My Chemical Romance, y las bandas retro que pasan canales de videoclips, como VH1.

Romina Díaz, una flogger que vive en Palermo, contó: “Preferimos juntarnos acá [en el shopping del Abasto], porque es más seguro, y podemos comer algo, escuchar música, comprar la ropa que nos gusta. Además, podemos bailar y sacar fotos”.

La polémica en torno a los floggers ya llegó a YouTube, donde hay decenas de videos que retratan los encuentros que los floggers realizaron en el shopping del Abasto. Las opiniones en favor y en contra se cuentan por centenares. Pese a todo, el próximo miércoles, los floggers estarán otra vez en el shopping, y los comerciantes temen que haya nuevos enfrentamientos.

Por Franco Ruiz
De la Redacción de LA NACION

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La gente que visita mi blog..

enero 20, 2008

.. realmente no tiene nada mejor que hacer. Vean sino:

“che q tenes q ensuciar a los hacker
meterlos con gente famosa de holibut
un hacker hackea pcs .roban cuentas de bancos
q pedaso de pelotudo
eso me da bronca
haora te voy a mandar un xploin lanacion.com
yo soy unos de los mas hacker de argentina”

Pedaso? Haora? Un xploin? Uno de los más hacker de Argentina? Vamos mal si tienen tan mala ortografía.